divendres, 9 de desembre del 2011

La cumbre del euro acaba con más control fiscal en la UE y la autoexclusión del Reino Unido



La eurozona negociará de aquí a marzo un nuevo tratado, al margen de la actual UE, en el que plasmará sus renovados compromisos de rigor fiscal

Bruselas. (Agencias).-

El Reino Unido se quedó solo en su rechazo al nuevo tratado para reforzar la disciplina fiscal en la zona euro y salir de la crisis, al que previsiblemente se sumarán los demás miembros de la UE, después de que Londres se excluyó al no lograr incluir sus objetivos.

Suecia, República Checa y Hungría se desmarcaron hoy claramente del escepticismo británico al expresar su disposición a participar en el pacto intergubernamental para restaurar la confianza en la zona del euro, aunque indicaron que necesitarán consultar a sus parlamentos nacionales.

Los 17 países que comparten la moneda única, más Bulgaria, Dinamarca, Letonia, Lituania, Polonia y Rumanía ya habían expresado a primera hora de la mañana su intención de sumarse al proceso, del que aún deben concretarse cuestiones como el papel que desempeñarán las instituciones comunitarias.

"Habríamos preferido un cambio completo del tratado a Veintisiete, pero al no lograr una decisión unánime tuvimos que adoptar otra decisión", explicó el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, al término del encuentro.

Al no implicar a todos los miembros de la UE, el nuevo tratado no será comunitario sino de internacional (igual que era el Tratado de Schengen antes de ser asimilado en la legislación comunitaria).

Por ello, Van Rompuy reconoció que esta vía implica "ciertos obstáculos" en relación a la participación de las instituciones europeas en el cumplimiento del tratado, pero confió en poder superarlos.

El primer ministro de Luxemburgo y presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, opinó que la negativa británica a sumarse al acuerdo perjudica tanto al Reino Unido, como a los Veintisiete. Juncker dijo que la exclusión de los británicos es un problema para la UE, "porque no es bueno que Londres se quede al margen", pero también para los británicos, ya que "si quieren jugar un papel central en Europa, tienen que ser parte de todas las políticas comunes que estamos desarrollando". "Un país que no es parte del proceso político, sale perdiendo", señaló Juncker.

El presidente del Ejecutivo comunitario, José Manuel Durao Barroso, se pronunció en la misma línea: "en términos del papel de las instituciones se pueden hacer muchas cosas con este tratado", si bien admitió que "algunas de las decisiones son un poco complicadas, estamos examinándolas y creemos que se encontrará una buena solución".

Barroso destacó, no obstante, que aunque habría sido más sencillo contar con un acuerdo apoyado por todos los socios europeos, esta nueva vía a 26 "será probablemente más rápida".

La canciller alemana, Angela Merkel, coincidió en que el proceso "será muy rápido", ya que "a principios de marzo debería estar listo el tratado, que se ratificará inmediatamente". Merkel se mostró satisfecha con el resultado, después de haber logrado numerosas concesiones de sus socios europeos, como posponer la emisión común de deuda (eurobonos), y consideró que esta cumbre marca "un punto de inflexión hacia una unión de estabilidad".

Sin embargo, el primer ministro italiano, Mario Monti, ha asegurado que se han producido avances en las negociaciones para una futura emisión de eurobonos.

Los acuerdos son satisfactorios para el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tanto por lo que se refiere a la consolidación fiscal y al equilibrio presupuestario, como a los "mecanismos de estabilidad defensa y cortafuegos contra las crisis de las deudas soberanas", pero el jefe del Ejecutivo español se va de los escenarios europeos advirtiendo que "la luz se ve todavía lejos por la presión de los mercados, pero se ve al final:

El primer ministro británico, David Cameron, quien abandonó el encuentro sin ofrecer las tradicionales declaraciones a la prensa, se enrocó en la madrugada del viernes en sus reclamaciones para quedar excluido de la regulación financiera de la UE, que fueron consideradas "inaceptables" por el presidente francés, Nicolas Sarkozy.

El rechazo británico sembró en el Reino Unido temores de aislamiento del país en Europa.

Más allá de los problemas de forma, los Veintisiete sí lograron un acuerdo para acelerar un año la entrada en vigor del fondo de rescate permanente (MEDE) y combinarlo hasta mediados de 2013 con el fondo temporal (FEEF), que dispone en la actualidad de una capacidad de intervención de 250.000 millones de euros.

El MEDE, por su parte, mantendrá de momento un límite de 500.000 millones de euros en su dotación, cuya idoneidad será revisada en marzo de 2012, pero no recibirá las características de una institución crediticia, lo que le hubiera permitido acceder al Banco Central Europeo y tener una capacidad de intervención casi ilimitada.

El recurso al BCE y la posibilidad a largo plazo de emitir deuda común, los llamados "eurobonos", cayeron durante las negociaciones por la oposición de Alemania.

La UE acordó, por otro lado, reforzar con 200.000 millones de euros, a través de préstamos bilaterales, los recursos del Fondo Monetario Internacional (FMI) para que pueda hacer frente a hipotéticos nuevos rescates de países en dificultades, una decisión que tendrá que ser confirmada en los próximos 10 días.

Los Veintisiete decidieron también eliminar la posibilidad de que el sector privado participe en los rescates, que en el caso de Grecia se tradujo en una condonación de la deuda del 50 % que tuvo un impacto muy negativo en los mercados, según el propio Van Rompuy.

El Consejo Europeo cerró también un acuerdo sobre disciplina fiscal, que obliga a fijar en las constituciones nacionales un límite al déficit estructural anual del 0,5 % del PIB, así como para imponer de forma más inmediata sanciones a países incumplidores de los objetivos de déficit y deuda.

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